Compromiso
de amor con los demás.
David
Mora, periodista
Fotografía:
Jonathan Bonilla
El
pasado viernes 12 de junio, se celebró la fiesta patronal en el Santuario
Nacional Templo Votivo al Sagrado Corazón de Jesús, en Barrio Amón de San José.
En esta Santa Misa se renovó el voto solemne en el que se consagra a Costa Rica
a Cristo.
Esto
tiene su origen en 1921, cuando el entonces arzobispo metropolitano de San José,
Monseñor Rafael Otón Castro, realizó la primera consagración del país. Para
esto la señora Carolina Dent mandó a esculpir la imagen que sigue siendo
venerada en este Santuario.
La
celebración eucarística fue presidida por el arzobispo metropolitano de San
José, Monseñor José Rafael Quirós; acompañado en la concelebración por el
rector del Santuario, el Padre Mauricio Granados; y los sacerdotes Rogelio
Díaz, Walter Marchena, Oscar Ugalde, Ricardo Cerdas, Ronny Solano y Julio Miguel
Meléndez.
Durante
su homilía, el prelado buscó explicar la importancia de profundizar en el amor
de Dios por cada persona, hasta el punto de que Jesucristo diera su vida en la
cruz.
"Si
bien tenemos las imágenes del Corazón de Jesús, hacia donde tenemos que dirigir
nuestra mirada es al Señor Crucificado, quien desde lo alto de la cruz tiene su
Corazón abierto, ahí es donde tenemos la imagen del Corazón de Cristo; sin
dejar de lado lo que se nos ha transmitido en Santa Margarita María de
Alacoque, las imágenes de ese Corazón envuelto en llamas, ese Corazón resplandeciente.
Hemos de contemplar al Dios de amor, que nos dice que su amor es permanente,
que no se apaga nunca, el amor de Dios que viene a impregnar toda nuestra
realidad humana, nuestro ser, para que así experimentando esa presencia del
Señor le respondamos con generosidad", manifestó el arzobispo.
Por
otro lado, Monseñor Quirós destacó que el ser humano es el único ser vivo que
está llamado y tiene la capacidad de amar a sus semejantes, manifestó que esto
lo diferencia de los animales, quienes actúan por instinto más que por razón.
También destacó la necesidad de que los seres humanos abran su corazón al de
Jesucristo.
"Ser
devoto del Corazón de Jesús implica compromiso de amor por los demás,
compromiso de caridad, implica perdonar a los que nos ofenden, amar a quienes
nos odian, entregarnos plenamente a la construcción de una realidad plenamente
distinta...¡Cuánta necesidad tenemos, nosotros adultos, de transmitirle a las
nuevas generaciones con el testimonio que los que vale la pena es amar a Dios sobre
todas las cosas y vivir comprometidos en la transformación de la realidad de
violencia, de ambición, de todo lo que estamos rodeados, sabemos que el Señor
es quien cambia esas realidades", expresó Monseñor Quirós.
Luego
de la homilía, la Santa Misa continuó de la manera acostumbrada.