El
Pontífice recuerda víctimas de la trata y la explotación.
David
Mora, periodista
Ha
comenzado la última etapa del viaje apostólico del Papa León XIV en España,
este jueves 11 de junio llegó a las Islas Canarias; que incluye Gran Canaria y
Tenerife, donde mantuvo un encuentro con la Pastoral Migratoria, quienes se
encargan de acompañar las situaciones de las personas que deben abandonar sus
países.
El
Santo Padre estuvo en el muelle de Arguineguín en Gran Canaria; un punto que
estaba en el deseo de visitar de su predecesor, el Papa Francisco, por se un
punto donde constantemente llegan los migrantes, luego de atravesar una de las
rutas marítimas más peligrosas del mundo.
El
obispo de Roma destacó que "la Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni
de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio
sigan hiriendo la dignidad humana", por ejemplo; "mafias que trafican con la
desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de
muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el
olvido".
Entre
los presentes en el evento se encontraban el capitán de Salvamento Marítimo de
una embarcación situada en el muelle y María, una voluntaria de Cáritas Diocesana,
León XIV les agradeció por "los rescates, la acogida y el acompañamiento". "Gracias
por los testimonios, por recordarnos lo que significa salvar vidas. A María,
gracias por recordarnos lo que Cáritas, las parroquias y tantas personas hacen
a diario. Sus palabras nos muestran dónde comienza la conversión de la mirada:
cuando el migrante deja de ser "uno más", deja de ser una categoría y una
cifra. Sólo entonces comprendemos que esa niña podría ser nuestra hija, esos
rostros parte de nuestra familia; y entonces, la conciencia se queda sin
excusas. La misericordia comienza con gestos pequeños: a veces con unas cuantas
galletas y un poco de leche; otras, con cinco panes y dos peces. No se trata de
resolverlo todo, sino de ponerlo todo en manos de Dios y de estar presentes
allí donde el ser humano sufre, donde los recursos no bastan y no hay un idioma
común, pero donde aún pueden hablar los gestos", expresó el Sucesor de San
Pedro.
Por
otro lado, el Santo Padre dedicó unos momentos a recordar a las víctimas de la
trata y la explotación, destacando el principio de que "cada vida humana es una
bendición de Dios", en la que "resplandece la imagen y semejanza del Creador",
por lo que no se puede comprar, vender, usar o descartar.
"Si
otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como
alguien invaluable. Si quisieron encerrarte en un pasado de dolor, Dios sigue
pronunciando sobre ti una promesa de futuro. Si te trataron como una cosa, la
Iglesia quiere decirte hoy: eres hija, hermana, eres bendición. Tu vida no es
de quienes te dañaron; tu cuerpo no es de quienes se aprovecharon de ti; tus
días no pertenecen a quienes quisieron encadenarlos al miedo. Tu vida pertenece
a Dios y conserva una dignidad que no pueden arrancarte. Y nosotros queremos
caminar contigo hasta que esa verdad vuelva a sentirse más fuerte que el dolor",
indicó.
El
Papa ha pedido una respuesta global coordinada para proteger a los migrantes,
también hizo un llamado a nunca caer en la acostumbrarse al sufrimiento y la
muerte, dejando a los débiles en manos de redes criminales, también exhortó a
Europa a no proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mar Mediterráneo
y el Mar Atlántico "sean cementerios sin lápidas".
"La
dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación
real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos
serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir
con dignidad en su propia tierra. Si bien existe un derecho a buscar refugio
cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar:
el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin
persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la
corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de
los niños. No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no
tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera".
En
horas de la tarde, el Santo Padre se reunión con obispos, sacerdotes, religiosos,
religiosas, y agentes pastorales en la Catedral de Santa Ana de las Palmas.
Fuente: Vatican News.