El Sucesor de Pedro responde a las preguntas de jóvenes.
David
Mora, periodista
El
Papa León XIV presidió la tarde de este martes 9 de junio una vigilia de oración
en el Estadio Olímpico de Montjuic, en Barcelona, en el marco de su segunda
etapa del viaje a España. El Santo Padre fue recibido en medio de un ambiente
de fiesta.
Luego
de actos culturales, la entrada de una cruz para iniciar la vigilia y oraciones,
el obispo de Roma se dedicó a escuchar testimonios de jóvenes y a responder sus
preguntas. Al primero que escuchó fue a Ferrán, un joven bautizado en la última
Pascua, quien le pidió al Papa una orientación sobre cómo mantener la mirada alzada
para descubrir la vocación, "cuando la sociedad nos empuja a mirar constantemente
hacia el suelo o sólo a nosotros mismos".
El
Sucesor de San Pedro habló sobre la importancia de las últimas tendencias entre
los jóvenes, quienes se están acercando a la fe cristiana, expresando que "nuestro
deseo de verdad y de felicidad necesita un horizonte más grande, y esta inquietud
es un don que Dios mismo nos ha dado, estamos hechos a medida del infinito". León
XIV le ofreció dos ideas: cultivar esa sana inquietud y hacerlo en las circunstancias
de cada uno.
La
segunda persona que intervino fue Carmina, una profesora de secundaria que
habló sobre la depresión, la que le llevó a ella a intentar quitarse la vida,
pero asegura que Dios le dio una segunda oportunidad. Le preguntó al Papa que
dónde está Dios cuando parece que nada vale la pena. Después de una pausa, León
XIV destacó la necesidad de "tomar consciencia de cómo la salud mental se ve
cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas",
lo cual se convierte en "una señal de que hay algo profundamente erróneo".
"La
cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona. Él sigue crucificado con
nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema. Cuando Dios parece
ausente, debemos confiarle una vez más las cargas que llevamos en el corazón,
incluso gritándole a Él", comentó el Papa, llamando a tener algún acompañante
en medio de los procesos dolorosos, pero alertando también a no "espiritualizar
el dolor".
La
tercera joven en intervenir fue Desirée, que contó que su padre intentó matar a
su madre, lo que llevó a su madre a caer en la drogadicción, y ella terminó en
un centro de menores, donde conoció la fe y se bautizó. "¿Cómo puedo perdonar a
mi padre? ¿Cómo puedo reconciliarme de verdad con Dios?", preguntó la joven a
León XIV; quien contestó condenando "un clima envenenado en las relaciones
familiares de abusos y opresiones y, en particular, de violencia contra las
mujeres", también manifestó que "no podemos atribuir a Dios lo que ha sido
confiado a nuestra responsabilidad". "Es
necesario no desanimarse: en el perdón se avanza con pequeños pasos, pues se
trata de algo gradual, que no siempre equivale a volver a la situación anterior, o a vivir una relación plena con quienes nos han herido, especialmente cuando
el hecho ha sido marcado también por la violencia", respondió el Papa, agregando
que no hay que tener odio o deseos de venganza.
La
vigilia de oración finalizó con una reflexión del Santo Padre sobre la
conversación de Jesucristo con Nicodemo, donde revela el amor de Dios.
"Nuestro
caminar, nuestro desear y todo aquello que abrazamos y vivimos cotidianamente,
en las alegrías y en las derrotas, en las aspiraciones y en los proyectos, es
la expresión de nuestra búsqueda continua: somos mendigos de amor, tenemos
hambre y sed de verdad, buscamos un significado pleno que nos sostenga, nos
anime y nos ayude a comprender el misterio de nuestra vida. Mientras avanzamos
lentamente, con pequeños pasos, estamos llamados a dialogar con la penumbra de
nuestra misma condición humana: nos falta la verdad completa, no conocemos en
profundidad el misterio de nosotros mismos y el verdadero rostro de los demás,
no siempre logramos comprender la verdad escondida de la realidad que nos rodea
y de los acontecimientos que se presentan ante nuestros ojos. Buscamos una luz
que ilumine el camino", manifestó.
El
Papa dio la bendición final y se retiró entre cantos y aplausos.
Fuentes: Vatican News y ACI Prensa.