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Papa

Jesús caminó con Pedro por Madrid

León XIV celebra Corpus Christi en España

Volver a las raíces de la fe. David Mora, periodista En su primera celebración eucarística en España, el Papa León XIV presidió la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo ante miles de fieles reunidos en la Plaza Cibeles, en Madrid. Al final de esta Misa se realizó una procesión eucarística por las calles, la primera vez que lo hace un Sucesor de San Pedro en estas tierras. Durante su predicación, el Santo Padre recordó que "tanto en Madrid como en otras ciudades españolas no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios". "Así, si en la Celebración eucarística Cristo se entrega como alimento, la procesión dice que Él no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro. Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana. Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, el Señor de la historia, consuelo de los débiles, luz para las familias, esperanza para los enfermos, paz para quien sufre. El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados. No es casual que aquí, en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad. No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo", indicó el obispo de Roma. León XIV explicó que la religiosidad debe enseñar a los creyentes a arrodillarse ante Dios y ante el prójimo; porque no se puede tener una relación con Dios y despreciar a otros seres humanos, también debe ser "una escuela que nos enseña la gratuidad del amor que se hace don, para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo", también destacó que debe ser "una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no a huir, sino a comprometernos personalmente en la construcción del bien común". "Abrámonos al encuentro con Él, dejemos que hidrate las sequedades de nuestro corazón, para salir después a los caminos de la vida y de la historia y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría. Bebamos de nuevo de esta fuente eucarística, que no nos encierra en una devoción privada, sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza. La gracia eucarística nos transforma, pero también nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza para quienes encontramos", manifestó el Santo Padre. León XIV finalizó recordando a los santos españoles Manuel González y Juan de la Cruz; respectivamente uno representa la adoración humilde y constante, mientras que el otro expresa que la presencia de Dios se puede descubrir incluso en la noche y el sufrimiento. Al finalizar, el Santísimo Sacramento del Altar fue expuesto en la custodia y el Santo Padre dio la bendición final con él. Fuente: Vatican News.