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Iglesia

Fallece a los 110 años el sacerdote más anciano del mundo

El Padre Bruno Kant, de la Diócesis de Fulda (Alemania)

A finales de febrero, el Papa León XIV agradeció al P. Bruno Kant, de la Diócesis de Fulda (Alemania), por sus muchos años de fiel y devoto servicio sacerdotal. Este sacerdote, el más anciano del mundo con 110 años, falleció el viernes 29 de mayo por la noche. Era sacerdote desde 1950. Mons. Michael Gerber, recordó que hace apenas unos meses, tuvo el privilegio de transmitir la bendición del Papa León XIV al P. Bruno Kant, con motivo de su 110 cumpleaños. El encuentro con él me impresionó profundamente. Incluso a su avanzada edad, irradiaba la humildad, la bondad y la profundidad espiritual que caracterizaron toda su vida sacerdotal. La Diócesis de Fulda recuerda su labor y servicio con gran gratitud, agregó. El P. Guido Pasanow de la parroquia Eichenzell-Löschenrod, donde Kant vivió hasta su muerte, dijo que, con el fallecimiento del P. Bruno Kant, la parroquia pierde a una persona que fue fundamental para ella durante muchos años. Incluso después de retirarse del ministerio activo, siguió siendo un confidente, pastor y guía espiritual muy apreciado por muchos feligreses. Estamos agradecidos por todo lo que aportó a nuestra comunidad, añadió. Como informó katholisch.de en noviembre de 2025, Kant, nacido cerca de Danzig, en lo que hoy es Polonia, deseaba ser sacerdote desde los nueve años. Pudo comenzar sus estudios de teología, pero el régimen nazi frustró sus planes al reclutarlo para trabajos forzados y convertirlo en soldado. Kant pasó cuatro años como prisionero de guerra en Rusia antes de reunirse con su familia, que había huido a Occidente. Fue ordenado sacerdote finalmente en 1950. Tras décadas de servicio sacerdotal, había limitado considerablemente su actividad. Dejó de conducir a los 102 años, según un informe publicado en katholisch.de en noviembre. Durante los últimos años, se ha abstenido de celebrar la Santa Misa con la congregación los miércoles por la noche. Sin embargo, continuó visitando a los enfermos mientras pudo. Ahora ya no le es posible. En esa oportunidad, Kant dijo: Espero morir cada día. No estoy lejos de ello. En sus últimos años, pasaba los días resolviendo sudokus, viendo la televisión, leyendo periódicos y, por supuesto, rezando. Rezar me mantiene joven, afirmó.

 Fuente: CNA Deutsch. Traducido y adaptado por ACI Prensa.