León XIV habla sobre la actualidad mundial en cinco capítulos.
David Mora, periodista El Papa León XIV publicó este lunes 25 de mayo su primera encíclica, "Magnifica humanitas", la cual habla sobre los desafíos que la humanidad enfrenta ante el avance de la Inteligencia Artificial (IA). Pero no todo queda allí, esta es la primera vez que un obispo de Roma se hace presente en el Aula del Sínodo para hablar sobre lo que ha escrito. En este nuevo documento magisterial, León XIV indica que "la IA requiere hoy ser desarmada, liberada de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, de exclusión o de muerte"; también llama a ver la gravedad del momento y "descifrar las cosas nuevas a la luz del Evangelio y de la dignidad del hombre". El Vicario de Cristo realizó un llamado a "permanecer humanos". "Magnifica humanitas" está conformada por cinco capítulos, 245 puntos, una introducción y una conclusión, parte de la idea de que la tecnología no es una "fuerza antagónica respecto a la persona", tampoco es mala; pero "no es neutra porque asume el rostro de quien concibe, la financia, la regula y la utiliza". En el primer capítulo, León XIV habla sobre la Doctrina Social de la Iglesia (DSI); que no se trata de "un manual de principios y normas que aplicar", sino que es "un camino de discernimiento comunitario". En el segundo capítulo, Prevost denuncia la amenaza de las ideologías, con sus intereses, que están reduciendo al ser humano a "un recurso que se usa y se explota", dejando a un lado el principio de la DSI que incluye la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios. También destacó que la dignidad humana no se gana ni se debe demostrar, la existencia de los derechos humanos; entre ellos el primero es el derecho a la vida desde su concepción hasta su muerte natural. Además, se refirió al reconocimiento de los derechos de las minorías; especialmente a las mujeres, por quienes pidió decisiones concretas en las leyes, el trabajo, la educación, y en las responsabilidades sociales y políticas. En este capítulo, el Papa denuncia la inmoralidad de someter una nación, porque "la promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones". Otro de los puntos que señala es que los conocimientos en tecnología se concentren en pocas personas, dejando una brecha entre los incluidos y excluidos en la revolución digital, por ello pide más oportunidades para todos. Por su parte, León XIV dijo que la Iglesia Católica está llamada a realizar un examen de conciencia, para "sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos". El Papa instó a las autoridades de la Iglesia a escuchar a las víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y consciencia; buscando reconocer el daño, reparar y prevenir. En el tercer capítulo, el Romano Pontífice sugiere un código ético para el buen uso de la IA; ya que esta usa grandes cantidades de energía y agua, afectando las emisiones de dióxido de carbono. León XIV pide "desarmar la IA para sustraerla de los monopolios e impedir que domine al ser humano", reconoce que hay mucho en juego al eliminar los límites de lo humano, pero haciendo retroceder la capacidad de amar.
Al llegar al cuarto capítulo, el Papa se refiere a la verdad como un bien común y un elemento esencial en la democracia, por lo que llama a los comunicadores a utilizar la IA con coherencia y con sentido crítico. También señaló la necesidad de no tener el PIB como el único parámetro para el desarrollo de un país; apostando por la dignidad del trabajo, la prosperidad compartida, la reducción de desigualdades y la protección del medio ambiente. El Santo Padre expresó que "la Iglesia renueva su firme condena contra toda reforma de esclavitud, trata y mercantilización de las personas", llamó a no tolerar violaciones a la dignidad humana, también pidió perdón por el retraso en condenar la esclavitud en el pasado.
En el último capítulo de "Magnifica humanitas", León XIV habla sobre la guerra, la cual está siendo normalizada por la "cultura del poder" y puesta como "instrumento de política internacional". Sin dejar de lado el derecho a la legítima defensa, el Santo Padre pide superar la teoría de la guerra justa, promoviendo el diálogo, la diplomacia y el perdón. Al finalizar, el Papa llamó construir "la civilización del amor" y a priorizar la paz frenando la deshumanización, también negociando y catalogó como decisivo el diálogo entre las religiones para evitar el uso del nombre de Dios para
legitimar el terrorismo, la violencia y la guerra.