Ante la propuesta contenida en el proyecto de ley expediente 25.593, que pretende el disfrute de cinco feriados sea trasladado al lunes de la semana posterior, para lo cual se reformaría el artículo 148 del Código de Trabajo, luego de un análisis de dicho expediente, la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR) desea aportar elementos de juicio al debate nacional sobre este tema:
- Entre los feriados que serían reformados estaría el 2 de agosto, día de la Virgen de los Ángeles y que es considerado de pago no obligatorio. Los motivos a los que alude el diputado proponente son los mismos que en su momento la entonces diputada Pilar Cisneros propuso en el proyecto 24.274 que fue rechazado por un criterio negativo de mayoría en la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa el 10 de julio de 2024. En su momento, los diputados que rechazaron esta modificación a la reforma de ley, indicaron que antes que el incentivo del turismo estaba la memoria colectiva, la cohesión social y la ritualización del tiempo que recomienda una pausa el propio día de la efeméride para fortalecer la memoria social.
- En la exposición de motivos se excluye del proyecto de ley anterior el feriado del 15 de agosto, día de la Madre, conservándolo el propio día por considerarlo un "día afectivo" dentro de la sociedad costarricense, que trasciende el carácter propio de un feriado pues "constituye una de las celebraciones familiares de mayor significado y tradición en el país, estrechamente vinculada a expresiones sociales, comunitarias, religiosas y educativas que históricamente se desarrollan en el propio día de su conmemoración". A partir de este razonamiento, surge la pregunta: ¿cuáles son los parámetros que se usan para dimensionar lo que es un "día afectivo" y conservar el disfrute del feriado 15 de agosto en su fecha actual por su fuerte arraigo en la sociedad y no el 2 de agosto, día de la Virgen de los Ángeles cuando se trata de la fiesta religiosa con más convocatoria en el país?
- El día 2 de agosto, se celebra a Nuestra Señora de los Ángeles, no sólo como un acontecimiento cultural y social sino sobre todo religioso, es una fiesta nacional de fe y devoción. Don Ricardo Jiménez Oreamuno lo declaró el 26 de julio de 1932 a partir una petición de un gran número de vecinos de Cartago y como un reconocimiento al enorme impacto de la devoción de la Virgen de los Ángeles hallada en 1635, declarada Patrona de Costa Rica en 1824 y coronada solemnemente en 1926. En la liturgia católica y sobre todo en el carisma franciscano, el día 2 de agosto se celebra a Nuestra Señora de los Ángeles, lo que motivó a nombrar de esa forma la imagen de la Negrita hallada en ese día en la Puebla de los Pardos.
- Confluyen entonces un hecho histórico y una celebración religiosa del culto católico, por lo que dicha celebración no tendría sentido en otro día por voluntad de un poder externo a la Iglesia Católica que tiene autonomía para regular y conservar su liturgia. Si bien es cierto que el legislador manifiesta que es solamente el disfrute del feriado lo que se traslada, en cuanto a los feriados religiosos es esencial que se conserven el mismo día que la Iglesia los celebra, como es el caso del Jueves y Viernes Santo que se mantendrían igual.
- El solo hecho de la Romería a Cartago para coincidir con el 2 de agosto, fiesta nacional de la Virgen de los Ángeles, es un motivo suficiente para no trasladar el disfrute de un día que marca un punto de llegada a una celebración que visibiliza la fe cristiana, la cohesión social y la memoria común de los costarricenses, al punto de calcular un estimado de dos a tres millones de peregrinos al año para los días previos al 2 de agosto. Como es sabido, muchos de esos peregrinos aprovechan el feriado para descansar y reponer fuerzas luego de su caminata a Cartago.
- Por estos motivos, los Obispos que integran la Conferencia Episcopal de Costa Rica, se oponen al traslado del disfrute del día 2 de agosto al lunes siguiente e invitan a los legisladores a valorar no solamente criterios de oportunidad económica y desarrollo turístico, sino también los más altos valores que se echan de menos en una sociedad cada vez más violenta y con importantes vacíos en educación.
Oficina de Prensa
Conferencia Episcopal de Costa Rica