Se cumple un año del "Habemus Papam"
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Sacerdote
costarricense recuerda el momento en la Plaza de San Pedro.
David
Mora, periodista
"Annuntio
vobis gaudium magnum:¡Habemus Papam! Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Robertum Franciscum, Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Prevost, qui
sibi nomen imposuit Leone XIV".
Estas
fueron las palabras que el cardenal protodiácono Dominique Mamberti, aquel
jueves 8 de mayo de 2025, hace exactamente un año, a las 07:12 p.m. en Roma,
11:12 p.m. en Costa Rica.
A
partir de aquel momento, el 8 de mayo ya no es sólo el día en que se recuerdan
las advocaciones marianas de Nuestra Señora de Luján y de Pompeya; también es el
día en que un Sucesor de San Pedro, recién elegido, el 267°, se presentó al
mundo anunciando la paz de Jesucristo resucitado.
A
las 07:23 p.m., el mundo entero vio a León XIV por primera vez; con una muceta
roja, la estola papal, las manos juntas y una sonrisa apenas insinuada y unos
ojos llorosos por la emoción. El es el primer Papa nacido en los Estados Unidos,
nacionalizado peruano, el primer pontífice que habló en español durante su
primer discurso, amante de las matemáticas, dominante de varios idiomas y un
hijo de San Agustín de Hipona.
El
Padre Luis Paulino González, sacerdote de la Arquidiócesis de San José, estudiante
de Liturgia en Roma, comentó a Radio Fides cómo recuerda este momento en la
Plaza de San Pedro, desde el momento en que salió el humo blanco de la Capilla
Sixtina hasta el anuncio del elegido.
"Fueron
momentos de mucha emoción, de mucha expectación, de alegría, de gozo al saber
que tenemos un nuevo pastor, un nuevo pontífice, pero todavía no sabíamos quién
era, entonces será muchísima la incertidumbre. Y como se imaginarán, en los comentarios
de la gente en la plaza había muchísima especulación...Cuando el Cardenal
Mamberti hizo el anuncio solemne de la elección, por lo menos a mí me dejó un
poquito con la duda porque no sabía quién era el Cardenal Prevost; sabía de quién
se trataba porque había escuchado el nombre y lo había visto, pero no conocía
nada acerca de él. Cuando escuché algunas cosas que se dijeron ahí y luego esa
misma noche empezamos a ver su perfil, su trayectoria pastoral, su formación intelectual
como canonista, por lo menos a mí me llenó de una gran alegría y gran confianza
al ver que tenemos a un Papa con un perfil muy completo", manifestó el
presbítero.
León,
un nombre que tenía más de un siglo de no usarse en un pontificado; un nombre
que hace referencia al sector social gracias a León XIII, un nombre que también
recuerda la grandeza del misterio de Dios, gracias al Papa San León Magno; León
XIV tomó su nombre viendo los avances de la tecnología y lo que ella
representa, como también la necesidad del llamado a la paz en medio de un mundo
en el que crecen las guerras.
"Ese
día en la mañana conversaba con el Padre Francisco Morales en la Plaza de San
Pedro, y hablábamos sobre el posible nombre que elegiría el Papa, yo le decía
que, en mi opinión, era importante que eligiera un nombre que no fuera usado en
el último siglo, porque los papas del último siglo tienen una carga muy fuerte,
históricamente hablando, y cualquiera de esos que eligiera iba a significar una
etiqueta. Recuerdo que le decía que sería bonito que se pudiera un nombre que
hace mucho tiempo no se usa, León o uno anterior. Cuando se anunció, me alegró
porque me hizo pensar que el Santo Padre quiere desarrollar su propio perfil y
no quiere verse condicionado por la figura de los papas de los últimos años",
contó el sacerdote.
En
su primer año, León XIV ha sido el Papa que reza por la paz, ha recibido
presidentes de todo el mundo, celebró los 1700 años del Concilio de Nicea,
viajando a Turquía y Líbano, también hizo un viaje corto a Mónaco, estuvo en
África; la tierra de San Agustín y pasó su residencia al Palacio Apostólico y
una vez por semana descansa en Castel Gandolfo, lugar donde al salir atiende a
los periodistas y se refiere a temas de la actualidad mundial.
¿Qué
le depara al pontificado de León XIV? Solamente Dios lo sabe, mientras toda la
Iglesia ora por su misión.