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Arzobispo

HA RESUCITADO

Mons. José Rafael Quirós Quirós, arzobispo metropolitano de San José

 

El tiempo pascual es tiempo de gozo, la fe en Cristo resucitado nos sostiene y nos impulsa a ser testigos alegres y valientes en el mundo.

Hoy, con el apóstol Pablo emplazamos frontalmente a la muerte: "¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?... Damos gracias a Dios que nos da la victoria por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor". (I Cor 15, 55.57)

Esta alegría es la que experimentamos siempre al celebrar nuestra fe, se afianza y fortalece en todo momento en el corazón del cristiano porque ¡Cristo vive!

Esta es la gran certeza que llena de esperanza nuestra vida cristiana, una vida de hijos de Dios por la gracia, que nace con el Bautismo.

Precisamente, dentro de los momentos especiales que, como comunidades cristianas hemos vivido en estos días, está el hecho de que más de cien hermanos, adultos, después de un debido proceso de formación, recibieron el sacramento del bautismo en la Arquidiócesis de San José, acontecimiento que nos llena de esperanza por encima de los enfoques viciados y la interpretación de datos de encuestas que intentan opacar la fe que profesa la inmensa mayoría de los costarricenses.

Este es un tiempo para renovar nuestras fuerzas y afianzar todavía más nuestra fe en quien vive para siempre, está en medio de nosotros y ha ganado para nosotros la vida eterna. Razón por la cual, con gran alegría, como lo hicieron los testigos de la resurrección, continuamos la misión evangelizadora que el Señor Jesús nos ha encomendado, sin dar espacio a la desesperanza. Es el Espíritu del Resucitado quien nos anima y nos da fortaleza, a diferencia de las ideologías que se quedan en simples discursos racionales y fríos.

Es que la Pascua nos ofrece la oportunidad de tener la perspectiva de infinitud, que Dios ha sembrado en nuestros corazones desde el momento que nos regaló la vida presente, y por su Hijo nos engendró para la eternidad. Esto es lo que anunciamos toda vez que adoptamos el estilo de vida de Jesús, a quien no le desveló ser popular, sino caminar en fidelidad a la voluntad del Padre.  En esto se fundamenta la verdadera felicidad.

El Señor resucitado reanima a su Iglesia. Como nos enseñara el papa Francisco, la Iglesia al igual que el pueblo de Israel en el desierto, en ocasiones sede al fracaso porque permite refugiarse en el lamento y la insatisfacción, y este es el campo perfecto para la siembra del diablo.

Y continúa el Santo padre: "el espíritu de cansancio les quitó la esperanza. El cansancio es selectivo: siempre nos hace ver lo malo del momento que estamos viviendo y olvidar las cosas buenas que hemos recibido". (Papa Francisco, 9 de abril del 2019).

De manera particular invito a los jóvenes para que llenos del amor del Señor Resucitado, prosigan con alegría aportando al caminar de la Iglesia, iluminados por las palabras que el Papa Francisco les dirige "Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!

Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza".

 

FELICES PASCUAS