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Iglesia

La Pascua está lista para celebrarse

Misa Crismal en la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José

·         Arzobispo agradece el trabajo de los sacerdotes.

 

David Mora, periodista

La mañana de este Jueves Santo, como es costumbre, se celebró la Santa Misa Crismal en la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José. Esta es la última celebración eucarística dentro del tiempo de Cuaresma, ya que en ella se preparan los elementos necesarios para celebrar el Triduo Pascual.

La Santa Misa fue presidida por el arzobispo metropolitano de San José, Monseñor José Rafael Quirós; acompañado en la concelebración por el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de San José, Monseñor Daniel Blanco, y todo el presbiterio arquidiocesano.

En esta celebración eucarística se ve reflejada la comunión de la Iglesia con su cabeza en la persona del obispo, por ello; una condición para celebrarla es que el obispo presida en la catedral rodeado de todos los sacerdotes a su cargo concelebrando. En esta Misa los presbíteros renuevan sus promesas hechas el día de su ordenación.

Durante su homilía, el arzobispo agradeció el trabajo de todos los sacerdotes, mientras les indicó que "ante las rápidas y profundas transformaciones del mundo de hoy, no podemos quedarnos indiferentes, porque el mensaje de amor y salvación es lo que está necesitando nuestro mundo, para que se llegue a comprender que la verdadera transformación viene de lo alto".

"El ministerio sacerdotal es la gran riqueza de la presencia actuante del Señor, Sumo y Eterno Sacerdote entre nosotros. La vocación y misión del sacerdote no puede equipararse a cualquier profesión de este mundo porque somos ungidos del Señor para servirle en nuestros hermanos...Expreso mi más sincera felicitación a cada uno de ustedes, queridos sacerdotes, mis más estrechos colaboradores en la misión que el Señor me ha confiado", expresó el prelado.

Luego de la predicación, Monseñor Quirós bendijo el Óleo de los Enfermos; el cual se utiliza para ungir a las personas de edad avanzada, enfermas de gravedad o antes de ser sometido a una cirugía. También se bendijo el Óleo de los Catecúmenos; el cual es utilizado únicamente para ungir el pecho de las personas que están a punto de ser bautizadas, lo cual sucederá en muchos lugares durante la Vigilia Pascual este Sábado Santo.

En cambio, el Santo Crisma fue consagrado agregándole aromas y con el soplo de parte del arzobispo como sucesor de los apóstoles; este aceite es utilizado para ungir la coronilla de los recién bautizados, la frente durante la Confirmación, las manos de un neopresbítero, la cabeza de un obispo recién ordenado y las cruces que se colocan en las paredes de los templos cuando son dedicados.

La Santa Misa finalizó con una procesión de los aceites hacia la capilla del costado norte de la Catedral, donde fueron distribuidos los óleos para sus usos en cada parroquia.