La capital conmemora a su patrono
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Monseñor
Blanco recordó carta apostólica del Papa Francisco sobre San José.
David
Mora, periodista
Las
calles de la capital se llenaron de gozo al celebrar este jueves 19 de marzo a
San José.
A
las 10 de la mañana, los sacerdotes miembros del Venerable Cabildo
Metropolitano de San José se reunieron en la Parroquia Nuestra Señora de la
Asunción (Iglesia La Soledad), para rezar la Hora Tercia; terminada la oración de
la Liturgia de las Horas, comenzó una procesión con la imagen del esposo de la
Virgen María hacia la Catedral Metropolitana Santuario Nacional San José,
tomando el bulevar de la Avenida #4. El recorrido fue animado por la Banda
Municipal de San José.
Al
llegar al templo catedralicio, la imagen del Patrono Universal de la Iglesia
Católica fue colocada en el presbiterio. Minutos después, dio inicio la Santa
Misa, la cual fue presidida por el arzobispo metropolitano de San José,
Monseñor José Rafael Quirós; acompañado en la concelebración por el obispo
auxiliar de la Arquidiócesis de San José, Monseñor Daniel Blanco, sacerdotes
del presbiterio arquidiocesano, además de contar con e servicio de diáconos y
seminaristas.
El
encargado de la predicación fue Monseñor Blanco, quien recordó al difunto Papa
Francisco en su carta apostólica Patris Corde, un texto donde resaltaba las
virtudes de San José.
"En
esta carta apostólica, el Papa llama a José "el padre que acoge", porque la nobleza
de su corazón le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley, que hoy en
este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física es patente, José se
presenta como el varón respetuoso, delicado; que, aún no teniendo toda la
información, se decide por hacer lo mejor. Dios lo ayudó a optar iluminando su
juicio", manifestó el prelado ante cerca de 1500 personas que asistieron a la
Misa.
El
obispo comentó que San José, en su tiempo, fue "signo de contradicción" al
elegir a amar antes que aplicar la violencia; que podía ser avalado por la ley.
"San
José, al hacer la voluntad de Dios, acoge a María y al Niño, se niega a
ejercitar su derecho al repudio y a la violencia en contra de a mujer. José,
guiado por el Espíritu del Señor, pone como fundamento de su vida el amor, la
misericordia y la acogida del prójimo. Esa misma actitud de dejarse guiar por
el Señor para acoger, para cuidar, para custodiar a María y a Jesús es lo que
lo impulsará a huir de la violencia de Herodes y establecerse en Egipto",
comentó.
Al
finalizar la Liturgia Eucarística, ambos obispos veneraron a San José con el
signo del incienso y oraron ante la imagen procesional.