Arzobispo de San José falleció el 8 de marzo de 2005
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¿Qué
hizo Monseñor Arrieta en la Arquidiócesis de San José?
David
Mora, periodista
Este
domingo 8 de marzo, se cumplen 21 años del fallecimiento del quinto arzobispo
metropolitano de San José, Monseñor Román Arrieta, quien pastoreó la
Arquidiócesis desde el 2 de agosto de 1979, hasta el 18 de octubre de 2002.
Oriundo
de San Antonio de Belén, en Heredia, Monseñor Arrieta nació el 13 de noviembre
de 1924 en una familia humilde, sus estudios primarios los hizo en la Escuela
España, el Instituto de Alajuela y el Colegio Seminario. Ingresó al Seminario
Central en 1943 y recibió la ordenación presbiteral el 18 de diciembre de 1948
por el entonces obispo de Alajuela, Monseñor Juan Vicente Solís.
El
joven sacerdote fue designado como vicario parroquial en San Ramón de Alajuela,
y luego se fue a Washington, Estados Unidos, para obtener una maestría en
Educación en la Universidad Católica de América. En 1952 volvió a Costa Rica y
fue docente de Inglés y Ciencias Naturales en el Seminario Menor, también fue
cura párroco en San Carlos, fundó y dirigió la Revista Catolicismo.
Otros
cargos que Arrieta desempeñó fueron los de director de la Oficina para la
Defensa de la Fe, capellán de la cárcel en la Isla San Lucas, promotor
vocacional y delegado episcopal para la construcción del Seminario Menor de la
Inmaculada en Tacares de Grecia.
Monseñor
Arrieta fue electo como el primer obispo de la recién creada Diócesis de
Tilarán-Liberia por el Papa San Juan XXIII, recibió la ordenación episcopal en
la Catedral de Alajuela, el 21 de setiembre de 1961, también participó de las
sesiones del Concilio Vaticano II y en la comisión que reformó el Código de
Derecho Canónico. San Juan Pablo II lo nombró arzobispo metropolitano de San
José y tomó posesión el 2 de agosto de 1979 durante la Solemnidad de Nuestra
Señora de los Ángeles, presidiendo la Santa Misa en el parque de la Basílica en
Cartago, también fue el encargado de recibir al Papa polaco en su visita a
Costa Rica en 1983, hecho del cual se acaban de cumplir 43 años.
Entre
los trabajos realizados por entonces arzobispo fue ampliar y remodelar las
instalaciones del Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, donde se
estableció una biblioteca y el centro de documentación, estuvo al mando de la
restauración de la Catedral Metropolitana en la década de los 90; en la que se
cambiaron las torres del campanario debido a falseamientos provocados por
diferentes sismos, también restauró los edificios administrativos de la Curia
Metropolitana, trabajó por la construcción del edificio de la Conferencia
Episcopal de Costa Rica (CECOR), estuvo involucrado en la creación de la
Universidad Católica de Costa Rica (UCAT), en la construcción del edificio para
el Curso Introductorio del Seminario, ubicado en La Garita, de Alajuela, y
también fomentó la educación religiosa en centros educativos públicos para
promover los valores morales.
El
prelado estuvo al frente de proyectos como el fondo de Servicios Pastorales, la
seguridad social del clero y una red de emisoras católicas.
San
Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis el 13
de julio del 2002, pasando a ser administrador apostólico y convirtiéndose en
arzobispo emérito el 18 de octubre de ese mismo año, cuando fue sucedido por el
primer obispo de Puntarenas, Monseñor Hugo Barrantes.
Durante
su funeral, el 10 de marzo de 2005, se presentó el entonces presidente de la
República, Abel Pacheco, ministros, diputados y embajadores; también
concelebraron obispos auxiliares de Cuba, Panamá, Guatemala y República
Dominicana. La madre del arzobispo, Mercedes Villalobos, con 100 años de edad
en aquel entonces, estuvo presente en la Santa Misa Exequial.
El
cuerpo de Monseñor Arrieta descansa en costado sur del presbiterio de la
Catedral, bajo el altar del Sagrado Corazón de Jesús.