Mensaje de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, con motivo del inicio del Curso Lectivo 2026
El
inicio de un nuevo curso lectivo se nos abre como una puesta en escena de
múltiples factores, algunos generan incertidumbre, incluso algunos llegan a
despertar sentimientos de miedo, pero a esto, se sobrepone la ilusión de miles
de personas ávidas de nuevos conocimientos, esta es la razón de un curso
lectivo que hay que repensar, porque no podemos repetir errores, hay que
innovar y generar desde la creatividad el pensamiento crítico en nuestro
estudiantado.
La
primera mitad el siglo XXI es historia y los hechos relevantes no son
halagüeños: una pandemia, que agudizó la crisis educativa en el contexto
mundial y una realidad educativa nacional atravesada por una creciente
situación de violencia generalizada y que ha tentado a muchos a normalizarla,
nos confronta para que repensemos con seriedad nuestros compromisos educativos.
El
desafío es no permitir que la incertidumbre o el miedo dicten el rumbo, sino
que la ilusión de aprender y crecer sea el motor que nos impulse a estudiantes
y docentes en nuestras tareas. Si bien, enfrentamos las secuelas de una crisis
global y un entorno nacional complejo, este curso lectivo se presenta como la
oportunidad esperanzadora, para no repetir errores, por lo que se hace
necesario reflexionar en nuestras acciones, para corregir e innovar con
audacia, frente a un futuro que puede ser transformado en sendas de
maravillosas oportunidades para todos. Esta es una responsabilidad compartida
de docentes, padres de familia, jerarcas del ámbito educativo y la sociedad en
general.
Para
transformar los desafíos en fortalezas en este nuevo curso lectivo, se hace
necesario:
·
Desarrollar
la innovación pedagógica, para no replicar modelos agotados, sino implementar
acciones creativas para desarrollar el pensamiento crítico en el estudiantado,
que les permita leer sus contextos y aportar soluciones.
·
Actuar
diligente en las acciones colectivas e individuales, bajo la premisa de hacer
con el mejor esfuerzo lo que esté al alcance de cada uno.
·
Combatir
la normalización de la violencia, porque la realidad de una violencia
generalizada en el entorno nacional, no es excusa para no cambiar. Las aulas
deben ser los espacios de diálogo a través una atenta escucha, para modelar la
construcción de una convivencia pacífica.
·
Capitalizar
el deseo de aprender del estudiantado, potenciando la ilusión de adquirir
nuevos conocimientos de nuestra niñez y juventud, como la motivación que ellos
necesitan, para los cambios que requiere nuestra sociedad.
La
Iglesia les acompaña y le rogamos a nuestro Señor, que él que es camino, verdad
y vida, nos guie en compañía de la Santísima Virgen María, para alcanzar los
frutos deseados en este curso lectivo.
Monseñor Mario Quirós Quirós
Obispo de la Diócesis de Cartago
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Costa
Rica
Presidente de la Comisión Nacional de Cultura y
Educación