Audiencia General
El Pontífice recordó que, junto con el aniversario del Concilio de Nicea, en 2025 se conmemoraron los sesenta años del Vaticano II. Aunque no ha pasado tanto tiempo desde entonces, señaló que ya no vive la generación de obispos, teólogos y fieles que lo protagonizó. Por ello, advirtió sobre el riesgo de conocer el Concilio solo por referencias indirectas o interpretaciones ideológicas, e invitó a volver a sus Documentos como fuente auténtica del Magisterio de la Iglesia.
Citando a Benedicto XVI, el Papa León subrayó que los textos conciliares no han perdido actualidad. Al contrario, sus enseñanzas resultan especialmente pertinentes frente a los desafíos de la sociedad globalizada. «El Concilio sigue siendo hoy la estrella polar del camino de la Iglesia», afirmó.
Como enseñaba Benedicto XVI «los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años; al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada.
Al evocar la apertura del Concilio, el 11 de octubre de 1962, el Papa recordó las palabras de san Juan XXIII, quien lo describió como «la aurora de un día de luz para toda la Iglesia». A partir de una profunda reflexión bíblica, teológica y litúrgica, el Vaticano II explicó permitió redescubrir el rostro de Dios como Padre, presentó a la Iglesia como misterio de comunión y promovió una decisiva reforma litúrgica centrada en la participación activa del Pueblo de Dios.
Asimismo, el Concilio impulsó una nueva relación con el mundo contemporáneo, marcada por el diálogo, la corresponsabilidad y la atención a los signos de los tiempos. El Papa León destacó que la Iglesia conciliar es una Iglesia abierta a la humanidad, solidaria con las esperanzas y angustias de los pueblos y comprometida en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
El Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos; ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo; ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios.
En este contexto, recordó una conocida afirmación de san Pablo VI: gracias al Concilio, «la Iglesia se hace palabra, mensaje y diálogo». De ahí brota el compromiso con el ecumenismo, el diálogo interreligioso y el encuentro con todas las personas de buena voluntad.
El Papa también insistió en que el espíritu conciliar debe seguir inspirando la vida espiritual y pastoral de la Iglesia. Frente a los desafíos actuales, dijo, aún queda camino por recorrer en la reforma eclesial, especialmente en clave ministerial. Para ello, es necesario ser «alegres anunciadores del Evangelio» y «valientes testigos de justicia y de paz».
Texto completo: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/audiences/2026/documents/20260107-udienza-generale.html
Fuente: vaticannews.va