El Papa dio bienvenida a los fieles en la Plaza de San Pedro
· "Un
establo puede ser más sagrado que un templo".
David
Mora, periodista
La
noche de este miércoles 24 de diciembre, el Papa León XIV presidió por primera
vez, como Sucesor de San Pedro, la Santa Misa de Nochebuena, conocida
popularmente como "Misa de Gallo". Minutos
antes de las 10 de la noche (hora de Roma), el Santo Padre se presentó en la
Plaza de San Pedro y dio la bienvenida a los fieles presentes que no pudieron
entrar al templo.
La
Santa Misa dio inicio con la procesión de entrada, la cual se vio interrumpida
cuando León XIV llegó al pie del altar mayor de la Basílica, donde permaneció
durante el canto de la Calenda; un anuncio solemne del nacimiento de Jesucristo,
que va repasando el caminar de la historia humana durante el Antiguo Testamento
hasta llegar al momento en que la Virgen María dio a luz. Terminada la Calenda,
el Papa destapó e incensó la imagen de Jesucristo recién nacido en el pesebre,
inmediatamente comenzó la Misa con normalidad.
Durante
su homilía, el Sumo Pontífice destacó que el nacimiento de Jesús es el
encuentro de Dios con la humanidad, porque "vive entre nosotros quien da su
vida por nosotros, iluminando nuestra noche con la salvación".
León
XIV citó las palabras dichas por Benedicto XVI en su última Misa de Navidad
como Papa, el 24 de diciembre de 2012: "Para iluminar nuestra ceguera, el Señor
quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto
de amor iniciado con la creación del mundo. Mientras la noche del error oscurezca
esta verdad providencial, tampoco queda espacio para los otros, para los niños,
los pobres, los extranjeros".
"Las
palabras del Papa Benedicto XVI, tan actuales, nos recuerdan que en la tierra
no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno
significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay
lugar para Dios; y entonces un establo puede llegar a ser más sagrado que un
templo y el seno de la Virgen María, el arca de la nueva alianza", manifestó el
Santo Padre.
Abogando
por la paz en el mundo, León XIV recordó el canto de los ángeles cuando Cristo
nació: "¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena
voluntad!".
"Hace
exactamente un año, el Papa Francisco afirmaba que el nacimiento de Jesús
reaviva en nosotros "el don y la tarea de llevar esperanza allí donde se ha
perdido...Con estas palabras daba comienzo el Año Santo. Ahora que el Jubileo
llega a su fin, la Navidad es para nosotros tiempo de gratitud y de misión.
Gratitud por el don recibido, misión para dar testimonio de este don al mundo",
recordó León XIV.
Terminada
la predicación, se recitó el Credo, arrodillándose todos al momento de recordar
el Misterio de la Encarnación, luego se realizó la Oración de los Fieles en
varios idiomas: árabe, inglés, portugués y tagalo.
Al
finalizar la Liturgia Eucarística, León XIV tomó la imagen del Niño Jesús y la
llevó hasta el pasito navideño de la Basílica Vaticana, donde lo veneró una vez
colocado en su lugar.
La
casulla utilizada por León XIV en su primera Misa de Navidad como Papa fue
usada en diferentes ocasiones por San Juan Pablo II y Benedicto XVI.