Realizan procesión y Misa en la capital
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Misericordia
de Dios en la vida de San Martín.
David
Mora, periodista
La
mañana del pasado lunes 3 de noviembre, los josefinos realizaron una procesión
por el centro de la capital para celebrar en su día a San Martín de Porres,
fraile dominico del Perú.
La
procesión arrancó a eso de las 10 de la mañana encabezada por el vicedeán del
Venerable Cabildo Metropolitano, el Padre Víctor Hugo Munguía, quien destacó en
declaraciones a Radio Fides que San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima son
santos peruanos que aparecieron en el comienzo de la evangelización de América.
"Como
era un santico tan sencillito, todos nos identificamos con él porque haciendo
cosas sencillísimas fue que pudo llegar a alturas de santidad muy grandes,
porque Dios Nuestro Señor se complace en hacer maravillas con instrumentos muy
pobres", comentó el presbítero, quien también destacó que esta fue la primera
vez que se celebra a este santo de origen peruano en el pontificado de León
XIV, un Papa que fue misionero durante casi 40 años en este país.
En
la capital se encuentra el convento de religiosas de la Obra Social de San
Martín, conformado por monjas peruanas que se dedican a asistir a las personas
pobres. La religiosa Flor Coronel comentó que se sentía contenta de vivir esta
fiesta.
Minutos
antes de las 11 de la mañana, la imagen del santo ingresó a la Catedral
Metropolitana Santuario Nacional San José, y minutos después comenzó una Santa
Eucaristía en su honor. La celebración fue presidida por el obispo auxiliar de
la Arquidiócesis de San José, Monseñor Daniel Blanco; acompañado en la
concelebración por el secretario ejecutivo de la Vicaría Episcopal para la Vida
Consagrada, el Jose Alberto Zúñiga, y el Padre Eladio Rodríguez. En la Misa se
contó con la presencia del embajador de Perú en Costa Rica, Carlos Hakannson.
Durante
su homilía, el prelado destacó que la vida de San Martín es un reflejo de cómo
pasó por él la misericordia de Dios.
"Podemos
tomar la figura de San Martín de Porres, es un testimonio que ilumina la vida
de todo cristiano, su vida es una respuesta concreta y radical a esa
misericordia de Dios, esa misericordia que él mismo había vivido en carne
propia. Nacido en condiciones difíciles, mulato, hijo ilegítimo, pobre; pero
esto le permite hacer experiencia de la misericordia de Dios, no deja que esas
circunstancias difíciles definieran su vida, sino que se deja abrazar por el
amor de Dios, y desde ese abrazo, desde esa misericordia que lo transforma va a
vivir para servir a Dios y a los hermanos, no vive para sí, vive para los
demás", explicó Monseñor Blanco.
Al
finalizar la Santa Misa, las religiosas regalaron bolsas de pan a los fieles,
que fue bendecido minutos antes.