Responsive image

Iglesia

Iglesia conmemoró a los Fieles Difuntos

Celebración se realiza cada 2 de noviembre

·         ¿Qué es el cielo, el purgatorio y el infierno?

 

David Mora, periodista

Este domingo 2 de noviembre, la Iglesia Católica vivió la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, día en que se ora especialmente por el eterno descanso de quienes han fallecido, aunque esta plegaria siempre se mantiene diariamente en cada Misa.

Radio Fides conversó con el vicedeán del Venerable Cabildo Metropolitano, el Padre Víctor Hugo Munguía, quien explicó que los católicos ?rezamos por los difuntos que necesitan nuestra oración para alcanzar el nivel de amor que se necesita para ir a la gloria de Dios, es decir, por los que están en estado de purificación en el purgatorio?.

"Lo hacemos al otro día de la celebración de Todos los Santos, porque estamos pensando desde la Iglesia peregrina en la Iglesia ya triunfante y en la Iglesia en estado de purificación, llena de esperanza en llegar a la gloria de Dios", explicó el presbítero.

Por otro lado, el sacerdote comentó que no existen las "almas abandonadas", al no tener alguien que rece por ellas, debido a que la Iglesia acoge a todas las almas en general, "cuya fe sólo Dios conoce". También especificó que no hay un limite de tiempo para rezar por ellos después de su fallecimiento, ya que ellos están fuera del tiempo y del espacio. "En la comunión de los Santos, Dios sabrá cómo recibe nuestra oración".

En diversas culturas, sobre todo en la mexicana, existe la creencia de que los difuntos vienen a la tierra a visitar a sus familiares, incluso muchos de ellos les hacen altares con sus fotografías y le agregan alimentos que les gustaban o elementos que caracterizaron sus vidas como una "ofrenda", existen películas y series basadas en esta trama. El Padre Munguía comentó que esta creencia no tiene nada que ver con la fe de la Iglesia en la resurrección de los muertos.

A partir de numeral 1020 y hasta el 1037 del Catecismo de la Iglesia Católica, se habla de que "la muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo a la gracia divina manifestada en Cristo", porque "cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular, que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación".

En el caso de los santos y de aquellos fieles fallecidos después de recibir el Bautismo; que no tuvieran algo que purificar, o después de purificar si así lo requirieron, entrarán a gozar de la gloria del cielo junto a Cristo.

Por su parte, aquellas personas que murieron en gracia y tienen asegurada su salvación, pero quedaron con faltas ligeras por purificar, después de su fallecimiento pasarán por un estado de purificación antes de entrar en el cielo, a esto se le llama el purgatorio.

En el caso de quienes se condenan en el infierno, la Iglesia es clara en que nunca debe entenderse como un castigo que Dios impone; sino como el respeto que él tiene por quien decide no seguirle ni amarle.