Obispo de Limón sufrió infarto fulminante el sábado 25 de octubre
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Recuperación
será de tres meses.
David
Mora, periodista
Este
jueves 30 de octubre, a las 5 de la tarde, el obispo de la Diócesis de Limón y
presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), Monseñor Javier
Román Arias, fue dado de alta del Hospital Metropolitano en Lindora, luego de
haber estar internado durante cinco días por haber sufrido un infarto masivo fulminante
el pasado sábado 25 de octubre.
Por
medio de un video, el prelado agradeció a todos lo que han orado por él, además
de los profesionales en la salud que lo atendieron. Estas son las primeras imágenes
públicas del obispo luego de sufrir la falla cardiaca.
"Sigan
orando por mí para que pueda seguir sirviendo al Señor hasta donde Él quiera...En
este jueves eucarístico, mi alma se llena de gratitud al contemplar el milagro
de la vida. Dios me sostuvo con su mano poderosa y me concedió una nueva oportunidad
tras un infarto masivo. Sentí su amor en cada oración, en cada pensamiento, en
cada palabra de aliento de ustedes, que fueron mi fuerza cuando las mías se
agotaban. Vivir es un regalo divino, y hoy solo puedo decir: Gracias, Señor, ¡por
tu infinita misericordia!", manifestó el obispo, quien debe descansar y seguir
en su proceso de recuperación por tres meses, aunque irá retomando
paulatinamente sus funciones episcopales.
Según
informó la CECOR, Monseñor Román se encontraba la mañana de este sábado 25 de
octubre participando de varias actividades cuando sintió un malestar, por lo
que fue llevado al centro médico, y allí sufrió el infarto, fue estabilizado
pocos minutos después y operado.
Los
familiares del obispo limonense agradecen las muestras de cariño y las
oraciones elevadas por el religioso.
El
obispo de Limón pidió disculpas por no poder haber respondido los mensajes y
buenos deseos recibidos, aunque asegura que los ha visto todos.
Un
infarto fulminante es una falla cardiaca que surge repentinamente y puede
ocurrir entre una a 24 horas después del inicio de malestares en el cuerpo;
algunos de ellos son el dolor en el pecho, la sudoración fría, el dolor en los
brazos y la falta de aire. Más de la mitad de las personas que lo sufre
fallecen antes de que puedan tener atención médica debido a la rapidez en que
sucede.
Este infarto sucede cuando existe una
interrupción brusca del flujo sanguíneo hacia el corazón, las personas con más
riesgo de sufrirlo son las que padecen de obesidad, presión arterial alta y
diabetes.