Octavo día de la novena de la novena a Nuestra Señora de los Ángeles
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Monseñor
Salazar llama a católicos a involucrarse en política.
David
Mora, periodista
En
el penúltimo día de la novena en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, la
Diócesis de Tilarán Liberia peregrinó hasta los pies de "La Negrita", llevando
la imagen del Santo Cristo de Esquipulas hallada en 1804 en Guanacaste,
conocido popularmente como "Esquipulitas".
La
tradición indica que la imagen fue traída de Guatemala, pero se perdió por
diversas situaciones, siendo hallada en 1804 por Berbabela Ramos en medio de
dos palmas de coyol, la mujer donó sus tierras para que se construyera una
ermita en honor de la imagen del crucificado.
Al
ser las 11 de la mañana, comenzó la Santa Eucaristía en la Basílica de los
Ángeles, presidida por el obispo de Tilarán-Liberia, Monseñor Manuel Eugenio
Salazar, quien le llevó un ramo de rosas a la Patrona de Costa Rica, en la
celebración la Pastoral Social Diocesana llevó productos y artesanías de
Guanacaste y Upala.
El
prelado centró su predicación en motivar a que los católicos trabajen por la
justicia social y se involucren en política.
"A
los pies de la Madre hago un llamado como padre y pastor, a que el proceso
electoral tenga un debate de ideas, de propuestas concretas y acertadas a los
problemas reales, y propuestas reales; nos ofrecen el oro y el moro y nos dan nada,
no bagatelas. Políticos, no propongan lo que no van a cumplir. Ciudadanos, no
seamos tan brutos de hacer caso a elucubraciones", manifestó Monseñor Mora.
El
obispo también resaltó la importancia de denunciar el pecado, pero sin caer en "una
actitud farisaica o puritana". "Como cristianos estamos llamados a denunciar el
pecado social, no solo los de la cintura para abajo, sino el pecado estructural",
aseguró.
"Estamos
hartos de las mentiras, de la corrupción, de la ineficiencia del Estado...Me
parte el alma ver a jóvenes en Guanacaste y Upala que no trabajan, estancados y
el tiempo pasa", indicó el obispo.
También
recordó la figura del segundo arzobispo metropolitano de San José, Monseñor
Víctor Manuel Sanabria, lo calificó como "el mejor obispo que ha tenido Costa
Rica" por sus trabajos en la parte política y social de la década de 1940.
Al
finalizar la celebración, el prelado, junto al clero que le acompañaba, veneró
la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, e impartida la bendición
final, tuvo lugar un homenaje con gritos guanacastecos y bailes típicos.