Diócesis de Cartago peregrina a la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles
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Obispo
anima a dejar que el Señor haga morada en los corazones.
David
Mora, periodista
Esta
vez Santiago Apóstol no vio a la Santísima Virgen María sobre un pilar, como
sucedió en España, según la tradición, en el año 40 d.C.; este viernes 25 de
julio la vio en el camarín de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en
la figura de una pequeña imagen rocosa. Esto sucedió en la peregrinación de la
Diócesis de Cartago a los pies de "La Negrita", en el tercer día de la novena
en su honor.
Un
pueblo que tiene por patrono al apóstol que le preguntó a Cristo cuál era el
camino para llegar al cielo, se congregó a las 10 de la mañana afuera del Museo
Municipal de Cartago y comenzó a caminar amenizados por una ola de Ave Marías,
cantos y letanías para la Reina de los Ángeles. Durante el trayecto, la imagen
de Santiago también caminaba con los peregrinos.
Dos
obispos cartagineses; uno en ejercicio y otro emérito, llevaban un rosario en
sus manos guiando al rebaño que les fue encomendado. Monseñor José Francisco
Ulloa, el obispo emérito, le comentó a Radio Fides que "no se imagina una Costa
Rica sin la Virgen de los Ángeles", porque en los 390 años de su hallazgo el
país se ha mantenido bajo su amparo e intercesión. "Es un ícono cultural para
Costa Rica y un signo de fe para todos, los medios de comunicación han dicho
que en estos días nos visitan cerca de dos millones de personas, a la Virgen de
los Ángeles la llevamos todos en el corazón, el costarricense donde quiera que
se encuentre tiene a la Virgen María como protectora y la lleva en su vida".
Siendo
las 11 de la mañana, a Santiago se le iluminaron los ojos y se le dibujó una
sonrisa en su rostro cuando caminaba hacia "La Negrita", seguramente recodando
cuando la vio por primera vez en el pilar de Zaragoza, quiso tanto a la Madre
de Dios que durante toda la Santa Misa estuvo contento junto a ella, a la vista
de todos los romeros que ingresaban.
Recordando
su martirio con vestiduras litúrgicas rojas, decenas de sacerdotes celebraron
aquella misma cena del Jueves Santo, en la que Santiago estaba presente. La
presidió el obispo de Cartago, Monseñor Mario Quirós.
"Nos
acompaña una muchedumbre de santos, entre ellos hoy recordamos particularmente
a Santiago apóstol, celebramos la Eucaristía, banquete de salvación y alimento
para todos porque el Señor sigue haciendo morada en nosotros a través de su
Espíritu y cada vez que nos reunimos aquí permanecemos en el Señor, hacemos
morada en él y nos anima en el camino de la vida. El resucitado nos espera
porque ha preparado unas estancias que jamás podríamos imaginar; esa es nuestra
recompensa, la promesa de la salvación, dada en oferta para todos", indicó el
obispo diocesano.
Santiago
ya no hace la pregunta de la última cena, tampoco se presenta con su madre y su
hermano solicitando un puesto de honor en el cielo sin comprender lo que pide.
Junto a "La Negrita" ahora entendió que el honor es asemejarse a su Señor,
hacerse pequeño y servidor como Jesús, comprendió que el camino es al cielo es
aquel que dio a María por Madre desde la cruz.