Tercer día
La encarnación del Hijo
Lecturas de las Escrituras: Jeremías 33, 14-16., Salmo 72, 7.12.16-17., Juan 1,1-14.
Para reflexionar
1. ¿De qué manera la fe en Jesús, el Hijo de Dios encarnado, inspira y configura nuestra vida?
2. ¿Cómo has experimentado la experiencia consoladora de Cristo en tu vida?
3. Dondequiera vemos a un sediento, un hambriento, alguien que llora o sufre, ahí Cristo está presente.
Oración
R. Gloria a ti, oh, Cristo. ¡Gloria a ti!
Palabra de Dios, te hiciste carne y viniste a habitar entre nosotros. Has compartido nuestra vida en todas las cosas; has muerto como todos morimos. R.
Hijo de David, esperado por los justos y los profetas, has anunciado la buena nueva a los pobres; has proclamado el tiempo de gracia del Señor. R.
Viniste a romper las cadenas de la esclavitud; pasaste haciendo el bien; abriste para todos el camino hacia Dios. R.
Viniste al mundo en la debilidad y la pobreza; has confundido a los soberbios con tu humildad; has llevado a ti a los cansados y agobiados. R.
Tú eres el Cordero de Dios y nuestro pastor, el siervo de Dios y nuestro Señor: te hiciste pecado por nosotros, nuestro redentor. R.
Oremos
Dios, Padre nuestro, tú nos has revelado el maravilloso misterio de tu vida, enviando a tu Hijo al mundo y compartiendo con nosotros tu Espíritu de santidad y alegría.
Alegrémonos en el Espíritu, que renueva la faz de la tierra y nos guía hacia la unidad.
Confesamos nuestra fe en ti, el único Dios, tres veces santo; Padre, Hijo y Espíritu Santo. Bendito eres, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.