A veces caminamos a tientas o nos olvidamos de lo que nos mueve o nos hace creer.
Nuestra fe se trata del encuentro no con una idea o con un proyecto de vida, sino con una persona viva que transforma nuestra vida, revelándonos nuestra verdadera identidad de hijos de Dios.
El encuentro con Cristo renueva nuestras relaciones humanas, orientándolas según la lógica del amor, pues creer no es algo que solo afecta a nuestro saber intelectual, sino que es un cambio que involucra la vida, la totalidad de nosotros mismos: sentimientos, corazón, inteligencia, voluntad, corporeidad, emociones y relaciones.
1. ACOGER EL MENSAJE.