Una fuerza de paz
María aprendió de niña a guardar silencio. No es tan sencillo callar.
Decía san Juan Crisóstomo: «No sería necesario recurrir tanto a la palabra, si nuestras obras diesen auténtico testimonio».
María guarda silencio. Es un silencio lleno de luz. María calla, porque aprendió a hacer silencio desde niña. Para escuchar, para aceptar, para mirar con luz en los ojos.
María escuchó en su alma tantas veces la voz de Dios: