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Sacerdotes para nuestro tiempo

(VIDEO) Mensaje de Mons. José Rafael Quirós Quirós, Arzobispo Metropolitano

 


"El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres."[1] Con el gozo desbordante con  que el salmista canta este himno proclamando la fidelidad de Dios con su pueblo, agradezco al Señor, Buen Pastor, quien en su infinita bondad ha llamado al sacerdocio ministerial a cuatro jóvenes a fin de que, consagrando con entusiasmo sus vidas a él y al servicio de los hermanos, anuncien que sólo Cristo es "el Camino, la Verdad y la Vida".[2]

En la Catedral Metropolitana, este 8 de diciembre, en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, Cesar González Muñoz, Esteban Fernández Sánchez, Janne Rishor Villalobos y German Rojas Merlo, descubriendo el gran don que el Señor les hace y, después de recibir la formación necesaria para crecer vocacionalmente y responder a Dios en fidelidad y responsabilidad, son constituidos por el Señor que les llamó en sacerdotes para siempre.

Nos alegramos con ellos, sus familiares y amigos y, dado que, cada vocación es un acontecimiento personal y original, pero también un hecho comunitario y eclesial, como Iglesia Arquidiocesana nos regocijamos a sabiendas que toda vocación es suscitada por el Señor como un don para la comunidad cristiana, y como regalo todos debemos cuidarla.

Dios les ha llamado a ser sus testigos en medio de la difícil situación que atraviesa el mundo por la pandemia del COVID19, circunstancia que, incluso, ha llevado a muchos creyentes a cuestionar la acción de Dios en medio de esta crisis. Asimismo, en las comunidades en las que servirán, han de encontrar hermanos que se han visto golpeados por la grave crisis social y económica que vive nuestro país. Les corresponderá ejercer su ministerio de frente a una sociedad que, día a día, se aleja de los principios religiosos, y pone los "valores mundanos y materiales en el lugar de los principios supremos y trascendentes".[3]

Como enseña el Papa Francisco, las dificultades podrían desalentarnos, "replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. «Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes. Pongan en juego sus vidas por los grandes ideales".[4]

Las actuales condiciones, ciertamente adversas, no serán obstáculo para que estos nuevos presbíteros encuentren siempre motivos y modos para hacer de sus vidas una constante alabanza al Señor quien, con su auxilio les fortalece y anima. "Ustedes serán mis testigos".[5]

Queridos German, Cesar, Janne y Esteba, al iniciar este servicio que tiene como ejemplar modelo a Jesús, quien recorría las comunidades proclamando la Buena Nueva del Reino, pido al Señor haga de ustedes pastores sensibles, cercanos y solidarios especialmente con aquellas ovejas afligidas y abatidas.  [6]

Hagan de la amabilidad y el buen trato a las ovejas el principio de toda acción. Toda persona, pero, especialmente, el sacerdote "que tiene esta cualidad ayuda a los demás a que su existencia sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de sus problemas, urgencias y angustias. Es una manera de tratar a otros que se manifiesta de diversas formas: como amabilidad en el trato, como un cuidado para no herir con las palabras o gestos, como un intento de aliviar el peso de los demás". [7]

Dirijo una importante petición a todas las comunidades parroquiales a seguir orando por las vocaciones para que muchos jóvenes escuchen el llamado del Señor y se decidan a responder con generosidad.

 

"Oh Jesús Pastor Eterno, sigue enviándonos santos sacerdotes"

 

 



[1] Salmo 125

[2] Juan 14,6

[3] Fratelli Tutti, n.275

[4] Papa Francisco, Jornada Mundial por la Vocaciones 2014, n.4

[5] Juan 15,27

[6]CF. Mateo 9,36

[7] Fratelli Tutti, n.223